Correr una maratón embarazada y descubrir que la maternidad no deja los sueños en pausa
por Paulina López

Soy Pauli, profesora de Educación Física, mamá de dos niños y una apasionada del deporte. Llevo muchos años ligada a la actividad física, pero nunca imaginé que el running me permitiría vivir una de las experiencias más especiales de mi vida durante mi segundo embarazo.
Cuando supe que estaba embarazada, tenía claro que quería seguir haciendo deporte mientras mi cuerpo y mi equipo médico me lo permitieran. Para mí, entrenar siempre había sido mucho más que una actividad física. Era algo que disfrutaba, que formaba parte de mi vida y que me hacía sentir bien.
Así comenzó una etapa que me llevaría a vivir desafíos que jamás había imaginado.
Con seis meses de embarazo corrí los 21 kilómetros de la Maratón de Santiago. Fue una experiencia que nunca voy a olvidar. Recuerdo la emoción de estar ahí, disfrutando cada kilómetro y haciendo algo que me apasionaba mientras esperaba a mi segundo hijo.
La experiencia llamó mucho la atención. Muchas personas se sorprendían al verme correr embarazada y se acercaban a preguntarme cuántos meses tenía, cómo me sentía o si realmente podía seguir entrenando.
A partir de ese momento, comencé a recibir muchísimos mensajes de mujeres y mamás que me contaban sus propias experiencias. Algunas me decían que habían dejado de hacer deporte durante el embarazo, otras tenían dudas sobre cómo retomar la actividad física y muchas simplemente querían saber si era posible seguir conectadas con algo que les gustaba mientras esperaban a sus guaguas.
Fue ahí cuando entendí que lo que estaba viviendo podía ayudar a abrir una conversación mucho más grande.
Después de correr los 21 kilómetros en Santiago, seguí participando en otras carreras. Con siete meses y medio de embarazo viajé a Buenos Aires, Argentina, para correr los 15 kilómetros de Adidas Adizero. También tuve la oportunidad de participar en campañas deportivas, algo que hizo que esta experiencia fuera todavía más especial.
Pero mi embarazo no fue perfecto ni todo fue tan fácil como quizás podía parecer desde afuera.
Tuve náuseas durante meses, molestias físicas e incluso estuve hospitalizada por una neumonía y una influenza. Hubo momentos en que tuve que detenerme, descansar y priorizar mi salud y la de mi guagua.
Y creo que eso también es importante contarlo.
Seguir haciendo deporte durante el embarazo no significó ignorar lo que me pasaba ni exigirme por encima de mis posibilidades. Todo lo hice con autorización médica, adaptando mis entrenamientos y escuchando mi cuerpo en cada etapa.
Nunca se trató de demostrar que una mujer embarazada puede correr 21 o 15 kilómetros. Cada embarazo es distinto, cada cuerpo tiene sus propios tiempos y lo que funciona para una mujer puede no ser lo adecuado para otra.
Para mí, lo importante era poder seguir haciendo algo que amaba, siempre que fuera seguro para mí y para mi hijo.
Durante esos meses aprendí mucho sobre mí misma. Descubrí que podía vivir mi embarazo conectada con una de mis grandes pasiones y que convertirme nuevamente en mamá no significaba dejar de ser la mujer deportista que había sido durante tantos años.
Mi hijo nació y comenzó una nueva etapa.
Hoy soy mamá de dos niños y mi guagua, Thomas, ya tiene dos meses. El postparto ha sido un proceso de adaptación, de conocer nuevamente mi cuerpo y de aprender a organizarme con dos hijos.
Hace poco volví a participar en una carrera oficial de 10 kilómetros. Fue muy emocionante volver a ponerme un número de competencia y reencontrarme con el running desde esta nueva etapa de mi vida.
No significa que todo vuelva a ser como antes ni que tenga que recuperar rápidamente mi ritmo. Hoy estoy viviendo mi propio proceso, respetando mis tiempos y aprendiendo a encontrar un nuevo equilibrio entre la maternidad, mi familia y el deporte.

Y, como siempre me gusta tener nuevos desafíos, ya tengo uno en mente: correr mis primeros 42 kilómetros en la Maratón de Santiago de 2027.
Sé que todavía queda camino por recorrer y que tendré que prepararme de acuerdo con mi realidad actual, pero me ilusiona tener una meta que me motive y me permita seguir creciendo en algo que disfruto tanto.
Con toda esta experiencia también nació algo que me tiene muy feliz: una comunidad de mujeres que se ha ido formando a través de mis redes sociales, especialmente en mi cuenta @sacate_eljugo.
A diario recibo mensajes de mujeres que me cuentan sus historias, sus dudas y sus ganas de mantenerse activas durante el embarazo o después de convertirse en mamás. Leerlas me ha hecho entender que muchas veces necesitamos ver otras experiencias para atrevernos a preguntar, buscar información y descubrir qué posibilidades tenemos.
Me encantaría que más mujeres pudieran encontrar en este espacio información, motivación y compañía para seguir conectadas con aquello que las hace felices.
¿Qué me gustaría transmitirles a otras mujeres?
Que estar embarazada o convertirse en mamá no significa que tengamos que dejar de lado nuestras pasiones, nuestros sueños o nuestros desafíos personales.
La maternidad transforma muchas cosas, pero también podemos encontrar nuevas maneras de hacer espacio para nosotras mismas.
Si el deporte es algo que disfrutas, puedes conversar con tu equipo médico sobre las posibilidades de mantenerte activa durante el embarazo y adaptar la actividad a tu situación. No se trata de compararte con otra mujer ni de alcanzar una meta determinada, sino de encontrar aquello que te haga bien y sea adecuado para ti.
Y lo mismo ocurre después del parto. No hay que correr para demostrar nada ni volver rápidamente al nivel que teníamos antes. Cada proceso es diferente y merece ser respetado.
Si algo me ha enseñado el running es que cada persona tiene su propio ritmo y su propia meta. A veces avanzamos rápido, otras veces necesitamos bajar la velocidad y también hay momentos en que debemos detenernos.
Lo importante es aprender a escuchar nuestro cuerpo y entender que cambiar el ritmo no significa renunciar a lo que soñamos.
Hoy miro hacia atrás y me siento muy agradecida por todo lo que viví durante mi segundo embarazo. Correr esas carreras, conocer a tantas mujeres y descubrir que mi experiencia podía motivar a otras personas hizo que esta etapa fuera mucho más especial de lo que imaginaba.
Ser mamá de dos niños es ahora una parte fundamental de mi vida, pero también lo son mi profesión, el deporte y los desafíos que me gusta ponerme.
Quiero que mis hijos crezcan viendo que podemos amar profundamente a nuestra familia y, al mismo tiempo, seguir cultivando aquello que nos apasiona.
Porque ser mamá no significa dejar de tener sueños propios.
Y si algo quiero compartir con otras mujeres es que no tenemos que hacerlo todo de la misma manera ni al mismo tiempo. Podemos encontrar nuestro propio camino, respetar nuestros procesos y seguir avanzando hacia aquello que nos hace felices.
Al final, como en el running, cada una tiene su propio ritmo y su propia meta.

