Tres hijos prematuros y un emprendimiento que creció junto a su maternidad
por Nicole Montiel

Mi nombre es Nicole Montiel, soy mamá de tres hijos, emprendedora y creadora de Mi Primer Arito. Mi emprendimiento nació desde mi propia experiencia como madre y, con los años, se ha convertido en mucho más que un trabajo: es una forma de desarrollarme profesionalmente, compatibilizar mi maternidad y generar un impacto positivo en otras familias.
Mi historia como mamá comenzó con Antonella, mi primera hija, que nació a las 34 semanas de gestación. Con ella conocí por primera vez el mundo de la neonatología, la incertidumbre y todas las emociones que aparecen cuando un hijo llega antes de tiempo. En ese momento no imaginaba cuánto marcaría esa experiencia mi vida.
Cuatro años después nació Vicente, a las 32 semanas de gestación. Su llegada coincidió con el inicio de mi camino como independiente y con la creación de Mi Primer Arito, un emprendimiento que nació con la intención de ofrecer una forma más segura, respetuosa y humanizada de realizar las primeras perforaciones de orejas.
El camino con Vicente trajo nuevos desafíos. Nació con tortícolis congénita y, posteriormente, recibió los diagnósticos de trastorno del espectro autista (TEA) y TDAH. Como mamá, tuve que aprender a reorganizar mis prioridades, mis tiempos y mis expectativas. Buscaba la manera de seguir trabajando y hacer crecer mi emprendimiento, sin dejar de estar presente para mis hijos.
Luego llegó Laura, mi hija menor, quien nació a las 26 semanas de gestación. Fue un nuevo desafío para nuestra familia. Estuvo 122 días hospitalizada y, posteriormente, recibió un diagnóstico de parálisis cerebral. Su historia nos llevó a incorporarnos a Teletón, institución que desde entonces forma parte de nuestro día a día.
Con tres hijos prematuros y distintas necesidades que atender, mi vida ha estado marcada por la necesidad de reinventarme una y otra vez. Durante estos años también tuve la oportunidad de gerenciar una empresa durante dos años y trabajar junto a empresas dedicadas a la comercialización de dispositivos para la perforación de orejas. En ese período, participé en la capacitación de numerosos profesionales, contribuyendo a promover mejores prácticas y una forma más consciente y profesional de realizar este procedimiento.
Ya son diez años trabajando de manera independiente, construyendo Mi Primer Arito, aprendiendo, enseñando y abriendo camino en un rubro que ha evolucionado mucho. Me enorgullece saber que mi trabajo ha contribuido a que muchas profesionales, incluidas personas del área de la salud, incorporen nuevas herramientas y miradas en su forma de abordar las primeras perforaciones.
Sin embargo, la maternidad siempre ha sido el eje de mis decisiones. Las múltiples atenciones que necesita Laura en Teletón y el acompañamiento que requiere Vicente me llevaron a reorganizar nuevamente mi vida laboral y volver a enfocarme en mi emprendimiento. No lo veo como comenzar de cero, sino como volver a algo que construí con esfuerzo, convicción y mucho amor, esta vez con una historia mucho más grande detrás.
A veces, emprender mientras crías significa avanzar a otro ritmo, cambiar los planes y aprender a adaptarte a las necesidades de tu familia. Hay etapas en las que puedes dedicar más tiempo a tus proyectos y otras en las que necesitas poner toda tu energía en tus hijos. Para mí, el desafío ha sido encontrar la manera de seguir desarrollándome profesionalmente, entendiendo que mis tiempos y mis prioridades pueden cambiar.
Me encantaría compartir mi historia porque sé que muchas mujeres viven realidades parecidas. Mujeres que crían, acompañan terapias, enfrentan desafíos familiares y, aun así, buscan la forma de salir adelante y construir algo propio. Detrás de muchos emprendimientos hay historias que no siempre se ven: madres que trabajan en los pequeños espacios que les deja el día, que se reinventan constantemente y que encuentran en sus proyectos una forma de crecer y mantener vivos sus sueños.
Si algo me gustaría transmitirles a otras mujeres es que no siempre tenemos que avanzar al mismo ritmo que los demás. A veces nuestros sueños necesitan transformarse, adaptarse y encontrar nuevas formas de crecer, pero eso no significa renunciar a ellos. Ser mamá y tener un proyecto propio puede ser desafiante, especialmente cuando la vida trae situaciones que no esperábamos, pero también puede ser una manera de descubrir nuevas capacidades y encontrar nuestro propio camino.
Hoy sigo construyendo Mi Primer Arito, con todo lo que he aprendido durante estos diez años y con la experiencia que me ha dado mi maternidad. Mi historia no ha sido lineal, pero cada etapa me ha enseñado a mirar mis proyectos de otra manera y a entender que también se puede emprender desde una realidad distinta, respetando los tiempos de la familia y sin dejar de creer en lo que una es capaz de hacer.
